Sistema fonológico español





Lengua y literatura : apuntes de literatura

Sistema fonológico español

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INTRODUCCIÓN

Sistema fonológico español, conjunto de sonidos articulados (vocálicos y consonánticos), interrelacionados entre sí, que establecen su valor por la oposición que cada uno establece frente a los demás, en función de sus rasgos comunes y diferenciales.

Tanto desde el punto de vista fonético (propiedades articulatorias y acústicas) como desde el punto de vista fonológico (capacidad para formar signos lingüísticos), los sonidos del lenguaje forman un sistema y se relacionan unos con otros al tiempo que se oponen entre sí. El sistema fonológico español está formado por veinticuatro fonemas o sonidos, alguno de los cuales presenta alófonos o realizaciones diferentes de un mismo fonema. Pueden combinarse entre sí para formar unidades superiores. Como, por ejemplo:

/b/ + /o/ /c/ /a/
/f/ + /o/ /c/ /a/
/l/ + /o/ /c/ /a/
/p/ + /o/ /c/ /a/
/r/ + /o/ /c/ /a/
/t/ + /o/ /c/ /a/

Los sonidos /b/, /f/, /l/, /p/, /r/, /t/ entran en relación paradigmática porque tienen un rasgo en común, el ser sonidos consonánticos, aunque se diferencien entre sí por otros rasgos que les hace oponerse. Cada uno de ellos entabla una relación sintagmática con los fonemas /o/ /c/ /a/, ya que al combinarse con ellos da lugar a diferentes palabras: boca, foca, loca, poca, roca, toca.

Existen en español dos clases de sonidos: vocálicos y consonánticos. Cuando al salir el aire procedente de los pulmones, tras pasar por la tráquea, laringe y las cuerdas vocales hacia el exterior, no encuentra ningún obstáculo en la cavidad bucal se produce un sonido vocálico: /a/, /e/, /i/, /o/, /u/; cuando, por el contrario, la columna de aire encuentra algún obstáculo, el sonido es consonántico: /b/, /g/, /m/... Las vocales presentan una mayor abertura de los órganos articulatorios que las consonantes y un mayor número de vibraciones de las cuerdas vocales. Las vocales pueden formar sílabas, mientras que las consonantes necesitan de una vocal para hacerlo. Entre estos dos tipos de sonidos se sitúan los sonidos semivocálicos y semiconsonánticos.

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EL SISTEMA VOCÁLICO ESPAÑOL

Sistema fonológico español

Sistema vocálico del español

El español tiene cinco fonemas vocálicos, en un sistema triangular en que los rasgos pertinentes son el grado de abertura de la cavidad oral y la disposición de los órganos que intervienen en la producción del sonido, en este caso la lengua y los labios.

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El español presenta cinco fonemas vocálicos: /a/ vocal central abierta, /e/ vocal palatal media, /i/ vocal palatal cerrada, /o/ vocal velar media, /u/ vocal velar cerrada.

Desde el punto de vista fonético, las vocales se definen por:

a) El lugar de articulación, anterior: /e/, /i/; media: /a/, o posterior: /o/, /u/. Las vocales /e/, /i/ reciben también el nombre de palatales por articularse en la zona del paladar duro, frente a /o/, /u/, llamadas velares por articularse en la zona del velo del paladar; estas últimas están labializadas, aunque la /o/ en menor grado que la /u/.

b) Modo de articulación (abertura de la boca en el momento de articularlas): abierta o alta, si la lengua se encuentra bastante alejada de la bóveda palatal: /a/; media, si la lengua se encuentra separada de la cavidad palatal: /e/, /o/, y cerrada o baja, si la lengua permanece muy próxima a ésta: /i/, /u/. En algunas zonas de Extremadura, Andalucía oriental, Murcia, Uruguay, La Habana y Puerto Rico, la aspiración o pérdida de la - s final del plural o de la segunda persona verbal hace que la vocal anterior se abra para diferenciar estas formas del singular o de la tercera persona.

c) La vibración o no de las cuerdas vocales: todos los sonidos vocálicos son sonoros porque en la realización de todos ellos vibran las cuerdas vocales.

d) Cavidad de resonancia: las vocales son orales, ya que cuando se articula su sonido el velo del paladar permanece adosado a la faringe haciendo salir el aire por la boca; sólo cuando van entre nasales (/m/, /n/), como ocurre en algunas zonas de Andalucía y las Antillas en el habla oral, pueden presentar un alófono ligeramente nasalizado, recibiendo el sonido entonces el nombre de oralnasal.

En español, no existen vocales largas y breves como en otros idiomas; todas ellas pueden considerarse breves; sin embargo, en ocasiones puede hablarse de vocales semilargas y semibreves.

Como fonema integrante de una palabra, la vocal puede ser acentuada o tónica e inacentuada o átona, dependiendo de que reciba o no el máximo de energía articulatoria. Véase Acento; Sílaba.

Semivocales y semiconsonantes: en los diptongos y triptongos, /i/ y /u/ cuando se apoyan en vocales abiertas anteriores, son semivocales, mientras que, cuando se apoyan en vocales abiertas posteriores, son semiconsonantes. Véase Diptongos, triptongos e hiatos.

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EL SISTEMA CONSONÁNTICO ESPAÑOL

1) Atendiendo a la vibración o no de las cuerdas vocales, los sonidos son: sonoros y sordos.

Son sonoros si al pasar el aire a través de las cuerdas vocales éstas están tensas y la presión del aire las hace vibrar con mucha rapidez: /m/, /d/; si no vibran, los sonidos son sordos: /f/, /t/.

2) Por el modo de articulación (forma especial de realización de cada sonido, independientemente del punto de articulación), los sonidos son: oclusivos, fricativos y africados, líquidos y no líquidos.

Oclusivos (también llamados explosivos o momentáneos): cuando para su articulación se cierra por un instante la salida al aire con los labios, la lengua y el paladar, para abrirla súbitamente, produciéndose una pequeña explosión causada por el aire acumulado: /p/, /t/, /k/, /b/, /d/ y /g/.

Fricativos: si se acercan los órganos articulatorios mucho, pero no llegan a obstruir totalmente la salida al aire: /f/, /s/, /g/, /y/, /j/. Reciben igualmente el nombre de espirantes, constrictivas o continuas.

Africado o semioclusivo: cuando momentáneamente se produce una interrupción en la salida del aire (momento oclusivo), para pasar gradualmente hacia una fricación: /ch/.

Líquidos y no líquidos: Los líquidos tienen a la vez rasgos comunes con las vocales y las consonantes; dentro de ellos se distingue entre: laterales, cuando el aire sale por uno o por los dos laterales de la lengua. /l/, /ll/, y vibrantes, si la punta de la lengua vibra en el momento de su pronunciación: /r/, /rr/. Todas las demás consonantes son no líquidas.

3) Por el punto de articulación (zona en la que un órgano activo entra en contacto con otro pasivo o activo, produciéndose un estrechamiento o cierre en el canal): bilabiales, labiodentales, interdentales y dentales.

Bilabiales: se articulan uniendo los labios para impedir momentáneamente la salida del aire por la boca: /p/, /b/, /m/.

Labiodentales: se unen los incisivos superiores al labio inferior: /f/.

Interdentales: la lengua se sitúa entre los dientes superiores e inferiores: /q/.

Dentales o linguodentales: el ápice de la lengua se coloca en la parte interior de los incisivos superiores: /t/, /d/.

Alveolares o linguoalveolares: el ápice de la lengua toca los alvéolos situados tras los dientes superiores: /s/, /l/, /r/.

Palatales o linguopalatales: el predorso de la lengua se une al paladar duro: /y/, /c/, /l/.

Velares: la parte posterior de la lengua se une al velo del paladar: /k/, /g/, /j/.

4) Atendiendo a la cavidad por donde sale el aire: orales y nasales.

Orales o bucales: el velo del paladar se sitúa pegado a la pared de la laringe e impide el paso del aire hacia las fosas nasales: Todos los fonemas consonánticos menos /m/, /n/, /ñ/.

Nasales: el velo del paladar, separado de la laringe, permite la expulsión del aire por la nariz: /m/, /n/, /ñ/.

Al hablar de fonemas se hace referencia a una idealización existente en la mente de los hablantes sobre cómo se realiza la pronunciación de determinados sonidos; pero al hacer esa idea realidad, los sonidos ofrecen múltiples variedades o realizaciones fonéticas (alófonos) dependiendo de la persona que los emita (variantes individuales), del uso general de una región o país (variantes generales), de la influencia que ejerzan sobre los fonemas otros sonidos y de la posición que ocupen en la cadena hablada (variantes combinatorias). A modo de ejemplo, como variantes generales puede destacarse: La fusión de los fonemas /s/ y /z/ en uno sólo: /z/ (ceceo), o /s/ (seseo) en Andalucía, Canarias y América. La confluencia de los sonidos /ll/, /y/ en una fricativa central (yeísmo) en algunas zonas de España o su neutralización en casi toda América hispana, aunque con algunas excepciones de realizaciones peculiares. La articulación del fonema /x/ en Chile que presenta dos alófonos: [x] ante /a/, /o/, /u/ y [ç] ante /e/, /i/. La aspiración y a veces pérdida de la /-s/ en Extremadura, Murcia, Andalucía, sur de México y otras zonas, que repercute en el timbre de la vocal anterior. La aspiración de /f/ a comienzo de palabra en Andalucía, norte de México, Perú, Chile y algunas zonas de Colombia.

La representación gráfica de los sonidos son las letras. Los fonemas son inmateriales ya que son representaciones mentales de los sonidos; los sonidos y las letras son materiales. Los sonidos son ilimitados, frente a los fonemas y las letras que son limitados. Los primeros son algo individual y concreto, fonemas y letras son algo colectivo y social.

Un fonema puede ser representado por dos o más letras:

/b/: b, v, w: balón, velo, wagneriano.
/z/: se escribe con z ante a, o, u, y c ante e, i: zagal, zopilote, zumo, ceja, cielo.
/c/, /qu/ y /k/: se escribe con c ante a, o, u y las consonantes l y r; como qu ante e, i, y como k en algunas palabras: cama, comedia, curandero, clavel, cresta; quemadura, química; kilómetro.
/i/: i/y: mirto, buey.
/j/: se escribe con j ante cualquier vocal, pero puede representarse con una g ante las vocales e, i: jarrón, jícara; general, gimnasia.
/g/: se representa como g ante las vocales a, o, u y ante las consonantes l, r, mas como gu ante e, i: gamo, gorila, guacamayo; glotón, grasa; guerra, guitarra.
/r/: se escribe r al principio de palabra y tras las consonantes l, n, s; sin embargo, como rr cuando va entre vocales: rama, alrededor, honra, israelita, arroz.

Ciertas letras, como la h o la u tras la q, no representan ningún fonema: hombre, querer. La x, en cambio, representa los sonidos s, ks y gs: excusa, expendio, taxidermista.